viernes, 12 de junio de 2009

Laúdano

El láudano (del latín ladanu) es una tintura alcohólica de opio preparada por primera vez por el alquimista Paracelso. Para ser más exactos, es un preparado compuesto por vino blanco, azafrán, clavo, canela y otras sustancias además de opio.

Se usaba comúnmente para reducir cualquier tipo de dolor, desde el dolor provocado por la salida de los dientes en los niños a los típicos dolores producidos por el cáncer y otras enfermedades terminales; para adormecer, para la ansiedad, para el tratamiento de la diarrea (prescripción que aún sigue teniendo en algunos casos) y para eliminar la tos en todo tipo de procesos, desde una simple gripe a una tuberculosis. Su principio más activo es la morfina, aunque también incluye cantidades menores de codeína y de narcotina, aunque existía una versión de láudano sin este alcaloide, la narcotina, que paradójicamente no tiene propiedades narcóticas, y sólo provoca molestias estomacales y vómitos.

El láudano se venía empleando desde el siglo XVI, y algunos autores modernos han sugerido que el uso extendido de éste supuso un grave problema de salud durante el siglo XIX. Sin embargo, el empleo de opiáceos debe ser contextualizado en perspectiva apropiada con otros problemas de salud de la época. Conviene recordar, en este sentido, que la mortalidad producida por el cólera, la malaria y la disentería era altísima, y sin duda el opio contribuyó a combatir esas enfermedades. De hecho, otros autores han asegurado que el fácil acceso y disponibilidad de los opiáceos salvó más vidas que quitó. Al láudano y al opio se les consideraba el medicamento más importante de todos los que existían en la farmacopea. Algunos de sus usos no han sido superados por ningún otro fármaco moderno, y sigue estando disponible en varios países.

Fue Paracelso, médico y alquimista del siglo XVI, el primero en asimilar las prácticas hechiceriles del medievo y utilizar el agua de láudano, de su invención, a base de opio para curar. Prescribió ampliamente el opio como un analgésico a lo largo de sus viajes por toda Europa. Usando su visión comercial, cambió el nombre de la droga por uno que era más atractivo, y lo llamó láudano.

Desde los tiempos de este autor, la mayoría de tratados farmacéuticos de la época incluyen entre sus preparados el láudano, utilizado de muy diversas maneras, pero siempre conteniendo opio. Así, por ejemplo, en un libro denominado "Palestra Pharmaceutica Chimico-Galenica", de D. Félix Palacios en 1706, se describen, para el tratamiento de diversos dolores, preparados, siempre a base de extracto de opio: laudanum opiatum minus, laudano opiato cidoniano, laudano opiato, urinarium, etc. Los llamados polvos de Dover (que contienen hasta un 95% de opio) y la tintura de opio (5 g de extracto de opio diluidos en 95 g de alcohol) fueron bastante populares hasta 1660.
En el siglo XVII, el doctor Sydenham, conocido como el Hipócrates inglés, puso en circulación el láudano de su nombre, del cual llegó a recetar personalmente, según dijo, unos ocho mil litros. El láudano que llevaba su nombre se consideró como un medicamento imprescindible para todo buen médico. Se confeccionaba diluyendo opio en vino de Málaga, con azafrán, polvo de canela y clavo. Tal fue su uso y su popularidad que a las fórmulas preparadas, a pesar de que no contuvieran opio se las denominaba genéricamente, y así aparece en los libros de la época, opiatas.

Láudano de Sydenham
Ingredientes:
Opio de Esmirna: 200 g
Azafrán cortado: 100 g
Canela de Ceilán: 15 g
Clavos de especia: 15 g
Vino de Málaga: 1600 g
Preparación:
Córtese el opio en pedazos pequeños y póngase con otras sustancias en un matraz; macérese por espacio de 15 días, agitando con frecuencia. Cuélese, exprímase fuertemente y fíltrese. Cada gramo de este láudano (33 gotas) contiene 12,5 cg de opio.

Cualquier libro de medicina de la época recoge entre sus fórmulas magistrales diversos preparados a base de opio y así, por ejemplo en un compendio de terapéutica general, materia médica y arte de recetar del Dr. José Alonso y Rodríguez, en el año 1873 (11) se describe detalladamente como se formula el vino de opio o laúdano de Sidenham. 25 gramos de opio, 29 gr. de azafrán, 4 gr. de canela, 4 gr. de clavo de especia y 518 cc. de vino blanco superior: "Redúzcase a polvo grueso las sustancias sólidas; póngase en maceración con el vino por espacio de un mes en una vasija de vidrio tapada, agitándola alguna vez; pásese el líquido por un lienzo con expresión del residuo; échese en un frasco de vidrio; sustráigase por decantación y consérvese en frascos de tapón esmerilado".
En Francia la terapia con opiáceos tuvo su principal representante en el abate Rousseau, un misionero y diplomático favorito de Colbert. El láudano de su nombre contenía un 20% de opio, y alcohol al 60%, con levadura de cerveza. Con opiófagos tan ilustres como Richelieu, Colbert y el propio Luis XIV, "no es extraño que recibiese un doctorado honorífico por la Sorbona como premio a su invento, según parece debido a específicas recomendaciones del Rey Sol" (Antonio Escohotado en Historia general de las drogas).

Láudano de Rousseau
Ingredientes:
Opio de Esmirna: 200 g
Miel: 600 g
Levadura de cerveza fresca: 40 g
Agua caliente: 3000 g
Alcohol de 60º: 200 g
Preparación:
Córtese el opio y disuélvase en agua caliente; añádase la miel, después la levadura de cerveza. Introdúzcase todo en un matraz y expóngase a una temperatura constante de 25 a 30 ºC hasta que la fermentación esté completamente terminada. Fíltrese el líquido y evapórese al baño maría hasta que se reduzca a 600 g y déjese enfriar. Añádale el alcohol y, pasadas 24 h, vuélvase a filtrar. 1 g o 33 gotas de láudano de Rousseau corresponden a 25 centígramos (cg) de opio.

Los poetas y novelistas, incluyendo a Elizabeth Barret Browning y Charles Dickens (y sin olvidar a Arthur Connan Doyle, el creador del mítico Sherlock Holmes) tomaban láudano para curarse de su bloqueo como escritores. Algunos, como Mary Todd Lincoln (la esposa de Abraham Lincoln) lo mezclaban con alcanfor con la finalidad de cometer suicidio. Por fortuna, el farmacéutico sospechó las intenciones de la insigne dama y le dio pastillas de azúcar en lugar de láudano. Como se ha señalado anteriormente, el XIX fue el siglo del laúdano y se hicieron múltiples fórmulas y preparados de este elixir como por ejemplo:

Láudano líquido de Londres
Líquido preparado con opio tebaico, azafrán, aceite de nuez moscada, castóreo y vino.

El elixir paregórico
Era otra mezcla de opio y alcohol. El alcohol alcanforado de 46º empleado por la Stickney & Poor Spice Co., sita en Boston (Massachussetts, EEUU), da una idea por sí solo del poder de esta bebida opiada. Cada onza de elixir PAREGÓRICO contenía 117 mg de opio, equivalentes a casi 12 mg de morfina. Las dosis para bebés (5-8 gotas), niños (25 gotas) y adultos (una cucharadita) venían especificadas en la etiqueta del reverso de la botella (1906).

El Mrs. Winslow's
Jarabe calmante para la dentición de los niños, era una ayuda indispensable para las madres y quienes trabajaban en el cuidado de niños. Contenía 65 mg de morfina por onza y seguramente sosegó durante décadas a bebés y niños inquietos. Probablemente también ayudó a relajarse a más de una madre, después de una jornada agotadora.

El vapor old treatment No. 6,
Era fabricado por la National Vaporizer Co., establecida en Kalamazoo (Michigan, EEUU), a finales del siglo XIX y principios del XX. Era una solución muy volátil, que contenía alcohol de 45º y 3 grs de opio, entre otros ingredientes. Se recomendaba para el asma y se ingería vaporizado, inhalándose de un cazo que se ponía a calentar sobre una pequeña lámpara de keroseno.

Láudano balsámico
Medicamento compuesto de extracto de opio, sulfuro de potasa, extracto de azafrán y de regaliz, ácido benzoico y bálsamo del Perú.

Láudano líquido tartarizado
Líquido compuesto con tintura de sal de tártaro, opio, azafrán, canela, clavos de especia, macías, nuez moscada y áloes.

Más tarde, hubieron láudanos más modernos, como el que fabricaba W. K. Harrison, en Leeds (Inglaterra), pero ninguno alcanzó la fama y reputación que tuvieron los comercializados por Sydenham y Rousseau. En 1925 el primero de ellos se vendía en boticas a 30 céntimos el gramo y el segundo, un poco más caro, a 40 céntimos el gramo. El láudano fue una medicina de "existencia mínima obligatoria" en todas las farmacias españolas hasta el año 1977.

7 comentarios:

  1. Muy curioso vuestro blog lo seguire a partir de ahora :)

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  2. Gracias, me alegro mucho de que te guste ;)

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  3. Hola Eurídice, me gusta mucho tambien este otro blog, espero entradas de magia!!!!!

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  4. ;) A ver qué encuentro mañana y publico alguna cosita

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  5. interesante articulo sobre la trabita de nuestros abuelos que lo usaban para todo
    me da risa recordar que mi padre tenia su botellita bien guardada y lo usaba para todo cordialmente jh

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  6. estoy muy sorprendido de conocer este hermoso blog felicitaciones cordialmente jh

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  7. Se podría hablar del láudano como el principio
    de la analgesia, quitándole el aspecto mágico y
    fantasioso de la época.

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